jueves, 8 de junio de 2017

Paso Internacional Candelario Mansilla a Laguna del Desierto, Chile a Argentina (ruta)

SENDERO ARGENTINA, ARROYOS Y BOSQUE
Jueves 9 de febrero. ¡Llegue! El cruce fue durísimo y hermoso. Sea su naturaleza como el desafío personal. Pasadas las 09:00 salí del camping y subí los primeros quinientos metros hasta el puesto de Carabineros donde hice migraciones. Un rato después partieron tres ciclistas con dos niños y tres viajeros a pie.

Los primeros cinco kilómetros son de fuerte subida. El camino es ancho pero en las curvas mucha piedra suelta. Hasta el tractor que me pasa derrapa en el pedregullo. Se camina mucho y pedalea poco. Atrás queda el Lago Ohiggins.

Luego de siete kilómetros - hay carteles de la ruta X-915 - el camino se hace para pedalear. Se entra en un bosque andino, mucha humedad, tramos más llanos. Se llega al Aeródromo en el km 12. No veo refugio o zona de acampe. El bosque sigue y se cruzan dos puentes de madera. Poco después del Km 15 se llega al hito fronterizo. Hay carteles de ambos países y el típico hito de hierro. Son alrededor de las 12 horas.


HITO FRONTERIZO
Aquí comienza lo difícil. El tramo argentino es una senda, con piedra, arroyos, barro, raíces, una mala idea de soberanía es entorpecer la comunicación. Como aventura esta bueno. Como idea de país, una bestialidad. Chile construye su soberanía abriendo caminos. Hay algo que aprender.

El primer tramo ya obliga a cruzar cuatro pequeños arroyos, barriales. El camino además sigue en leve ascenso. Atravesando un hermoso bosque. El día es frío y con leve llovizna. A mitad de camino se sigue un arroyo grande. Se lo cruza tres veces. Apenas hay unos troncos para equilibristas. Ya uno no tiene temor de meterse en el agua fría como sea. Y luego cincuenta metros de barro. Pendientes donde brazos y piernas no alcanzan para vencer los obstáculos.

Aparece desde lo alto la primera imagen de Lago del Desierto y comienza la bajada. La senda es un surco angosto. Apenas entra la bici más las alforjas. Caminando hay que poner las manos en los frenos. Hay saltos. La carga de la bici hace todo muy complicado.

Es raro. Uno disfruta con tenacidad esta lucha. Parece que se agota y persevera. Sorteando raíces y piedras, a veces casi con ceguera. Ya sin poder elegir donde conviene pasar. Pero feliz. Cantando y riéndose. Sabiendo que paso a paso la meta se alcanza.

Llegar también es raro. Es alegría y satisfacción. Pero uno se pregunta, ahora que sigue? Como si quedarse sin desafío fuera un vacío. Ya se ve el muelle, la Gendarmería y unos galpones. Cruzo el último arroyo grande y restan solo cien metros. Son algo más de las 15 horas. Seis horas para los 22 kms.

En Gendarmería me recibe amable un puestero. Conversamos sobre quienes vienen detrás mío hoy. Bastante mas tarde llegan los ciclistas suizos con sus niños, eso me da tranquilidad. Presento mis documentos al gendarme. Llegue!!!





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