martes, 4 de abril de 2017

Parque Nacional Queulat, Cuesta Queulat, Puerto Cisnes (ruta)

COSTANERA PUERTO CISNES
Sábado 31 de diciembre. Entre lo planificado durante meses y lo imprevisible, elijo hoy seguir camino hacia Puerto Cisnes para pasar allí el año nuevo. El día no es nada bueno, llueve como casi se me ha hecho habitual. Salgo con la esperanza que mejore.

Durante meses que planifiqué este viaje leí y escuché de la Cuesta Queulat, como uno de los tramos más esforzados para atravesar. Vista desde los mapas, todo parece fácil, pero lo mejor que he aprendido es a pensar que por delante hay algo verdaderamente agotador. Si lo pienso al revés, se hace más pesado aún.

Así que levanté todo temprano aunque debí guardar mi carpa mojada, protegí como pude la ropa en mis alforjas impermeables y el resto con bolsas plásticas y salí a la Carretera Austral rumbo al sur.

El primer tramo fue accesible, un par de kilómetros hay un lugar que ofrece cabañas y camping. La lluvia persiste y bastante, se bordea el Fiordo Queulat donde hay un mirador y luego empieza una subida moderada. Aparecen algunos obradores de los trabajos de pavimentación que apenas están comenzando.

Entre la lluvia empiezo a ver un refugio grande de madera, de las obras viales, me voy acercando con cierto cansancio dispuesto a hacer una pausa bajo techo pero descubro que esta ocupado por la carpa de un ciclista. Sigo hasta que aparece otra casilla muy pequeña, pero al menos puedo secarme la cara unos minutos.

Uno es testarudo, la lluvia es fuerte, camino más que lo que pedaleo, la cuesta apenas ha comenzado y sigo, pero este lugar me demostraría varias veces que te acompaña hasta cuando uno no lo piensa.

Mientras lucho con mi bicicleta, para a mi lado una camioneta. Un hombre en mal castellano me pregunta si quiero subir. Testarudo si, pero tonto no, dudo apenas medio segundo. Yo hubiera sido incapaz de pedir ayuda, pero aquí te ayudan aunque no quieras.

Cuesta un poco cargar la bici con todo el equipo pero logramos acomodarla en la caja. Mis padrinos son un alemán y una brasilera. El hombre habla poco español, su pareja hace de traductora. El ciclista genera interés y curiosidad. Nos pasamos un largo rato hablando de cicloturistas y maravillándonos del paisaje.

Esta ruta es una escuela, te enseña y se brinda de una manera que me ha enamorado. La subida era realmente formidable, barrosa y en bastante pendiente, se cuentan 33 curvas, la lluvia no da pausa, el bosque que nos rodea es una maravilla verde impenetrable. 

PUERTO CISNES, ARMADA CHILENA
Luego de pasar el punto más alto, se encuentra el acceso al sendero Bosque Encantado. Allí hay una casilla de ingreso y una caminata de dos o tres horas que todos recomiendan. Lamentablemente no hay ningún camping ni hospedaje. Aquí entre un bosque siempre verde, musgos y líquenes, se llega hasta una laguna y el nacimiento del Río Cascada.

Nosotros seguimos y empezamos el descenso, tan abrupto como la subida, tan barroso y con tantas vueltas, que hacerlo en bici sería igual de complicado que el ascenso.

Finalmente llegamos al asfalto y al Puente Steffen. Hay unos refugios de material para aguardar el paso de los buses. Allí mis conductores siguen por la Carretera Austral hacia Amengual, Mañihuales y Coyhaique. Yo bajo para desviarme hacia Puerto Cisnes por la ruta X-25. Me restan 32 kms. de asfalto angosto y sin banquinas, la lluvia continua todo el día. Al menos mi camino bordea el cauce del Río Cisnes lo que hace que no tenga fuertes pendientes, pero me lleva algo más de dos horas recorrerlo.

Mi ruta corre al pié de formidables barrancos de piedra, muchísima vegetación, curvas. Promediando este tramo hay obras de pavimentación, un tramo de ripio de una sola mano.

Faltando diez kilómetros el camino se bifurca. Un desvió conduce al Aeródromo y sigue bordeando el Río Cisnes. El asfalto sigue al pie de los barrancos.

Llego a Puerto Cisnes bastante agotado, pese a haber tenido formidable ayuda con la Cuesta Queulat. Busco alojamiento sin encontrar ningún lugar para preguntar, calles solas, lugar de informes cerrado, tarde de fin de año. En un mapa veo la dirección de un par de hospedajes y hostales. Al primero nadie me contesta, en el Hospedaje Santa Teresita tengo mejor suerte.

El lugar ofrece habitaciones compartidas por 12 mil pesos con un sencillo desayuno, baño con agua caliente, pero no sirve comidas. Cerca hay una cafetería y restaurante Orion que ofrece cocina y por fortuna todavía esta abierto.




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