martes, 21 de marzo de 2017

Chaiten en nochebuena y navidad (notas)

ALGUNOS COMERCIOS
Sábado 24 de diciembre. Dejar el Parque Pumalin al llegar a Santa Bárbara es un fuerte contraste entre el ripio angosto y el asfalto veloz. Entre la naturaleza virgen y el paisaje modificado por pequeños predios y caseríos.

Son diez kms bajo una intensa lluvia y un poco de viento. Interminables. Chaiten esta sobre la desembocadura del Río Blanco. Un enorme bajo de arena y las barrancas de piedra del Cerro La Gruta. Las erupciones del volcán Chaiten cubrieron el pueblo de ceniza en 2008 y luego el río lo inundó. Eso obligó a mudarlo al norte.

La nueva urbanización es fea. Amplios y vacíos bulevares en una perfecta cuadrícula. Casas distantes muy distantes. Una costanera y una plaza enormes y vacías. Una iglesia nueva. El puesto de informes turísticos esta cerrado. El lugar no tiene encanto. 

El clima no ayuda, no para de llover, todo se ve gris, cierta neblina, un día sin luz y sin sombras. Las lluvias se empiezan a repetir y me provocan algo de aburrimiento y decepción. Hay quienes dicen que Chaiten es precioso, lleno de lugares interesantes para visitar, mucha naturaleza, pero yo no los alcanzo a disfrutar.

Dentro de los principales accidentes geográficos de la zona se encuentran los volcanes Michimahuida (2.404 msnm), el Corcovado (2.300 msnm) y el Chaitén (962 msnm), todos ubicados a poca distancia de la costa. El principal curso fluvial corresponde al río Yelcho, que cruza la comuna desde el gran lago Yelcho hasta su desembocadura, al sur de la localidad de Chaitén.

LO QUE QUEDO DEL VOLCAN
Es la tarde previa a navidad y el movimiento se concentra en la esquina del supermercado con las últimas compras antes que los pocos negocios cierren. Yo aprovecho la vereda techada para protegerme un rato de la fuerte lluvia.

Allí encuentro una pareja europea que nos habíamos conocido en una cafetería de Hornopiren días atrás. Les consulto por alojamiento, pero no me saben recomendar algo.

Luego recorro las calles a tientas buscando algún cartel de camping y alojamiento hasta dar con uno que dice hostel, el lugar esta bien puesto pero la atención es fría y poco amigable, no dejan usar la cocina ni hay donde prepararse un sándwich o un desayuno. Los chicos que atienden no tienen interés.

INFALTABLE BANDERA CHILENA
Afuera acampan unos cuantos ciclistas europeos. Me llama la atención lo austeros y curtidos que se muestran muchos viajeros. Yo prefiero gastar algo más para tener una cama bajo techo, y secarme después de tanta agua. 

Recorriendo el pueblo quedan un desorganizado museo de sitio con viejas construcciones invadidas de arena volcánica y semi-derruidas, maquinas viales, defensas. El pueblo es un contraste entre lo viejo y lo nuevo.






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